


Unos pendientes que lo dicen todo sin esfuerzo. Media aro ancha bañada en oro, con una textura irregular que atrapa la luz y hace que no haya dos reflejos iguales. Llenan sin pesar y elevan cualquier look al instante: con un jersey un martes cualquiera, con camisa blanca en la oficina o con el pelo recogido en una cena. Para cuando quieres ir arreglada sin pensarlo demasiado.