


Una media luna en cuerno, tallada a mano, con esa textura rugosa que parece tener siglos. De su punta cuelga una piedra azul cielo, redonda e imperfecta, como una gota de atmósfera atrapada justo antes del eclipse.
Disponibles en plata y en dorado, son pendientes con presencia: grandes, pero ligeros; llamativos, pero fáciles de llevar tanto de día como en una noche de eclipse. La piedra azul es el contrapunto perfecto al metal envejecido, ese destello de color que recuerda al cielo justo antes de que la luna lo tape todo.
Para las noches en las que quieres brillar aunque el cielo se apague.
Disponibles en plata y oro.
Material latón con laminado en oro 100 micras
Cierre de tuerca