






Mi abuela tenía un collar que solo se quitaba para dormir. Fregaba, tendía, hacía la compra, y aquello seguía ahí, moviéndose con ella. No lo guardaba para las bodas. Lo llevaba para vivir. Maruja es ese collar. Largo, de cristalitos grises que cambian con la luz, con monedas de dorado envejecido repartidas a lo largo, de esas que parecen heredadas, con una circonita diminuta arriba que solo brilla cuando te da la luz de frente. Puedes llevarlo largo sobre una camisa blanca, darle dos vueltas y dejarlo más corto, o atarlo a la cintura como cinturón sobre un vestido. Tres collares en uno, y ninguno pide permiso. No es una pieza para ocasiones. Es una pieza para martes.
Collar largo con cristalitos grises - Monedas en dorado envejecido con una circonita pequeña en la parte superior - Cierre de barra y aro - Incluye cristalitos extra - Se lleva largo, a varias vueltas o como cinturón - Edición limitada — Colección Doña